jueves, febrero 16, 2006

cap1 PROLEGÓMENOS


LOS PROLEGÓMENOS

La escritura es lo único que puede desarrollarse sin lugar de origen.
Roland Barthes


Éste el diario de un náufrago extraviado en el invierno alpino del continente europeo, alejado del mundo civilizado en un pueblo de la Baviera alemana, es como una isla dentro de Europa (acá no pasaron las legiones romanas con la cultura), recluido como Casanova en el castillo de Dux en la Bohemia, compartiendo el ideario del libertino “Escribo para matar el fastidio y celebro complacerme en esta ocupación. Si desatino, ¿qué importa? Me basta estar convencido de que me divierto”. Vuelve la necesidad de saber donde estoy, todos los días nos exploramos y contemplamos el desatre de la vida que llevamos. Tenía dos opciones seguir haciendo viajes imaginarios en Madrid hundido en el ostracismo siguiendo los versos de Baudelaire: Los verdaderos viajeros son los que viajan sin viajar o por el contrario dar un portazo y a los 52 años (más tarde supe que Gauguin a la misma edad abandonó Francia hacia los mares del Sur) lanzarme a la aventura de descubrir un nuevo continente y un nuevo amor, describir de forma poética todos los episodios y detalles, por insignificantes que fueran, vividos diariamente a lo largo del viaje por uno de los más apartados lugares de la Tierra, me acordé del poema de Blaise Cendrars Y perdí todas mis apuestas. Sólo queda la Patagonia, la Patagonia, que convenga a mi inmensa tristeza y un viaje por los mares del Sur y me embarqué un 31 de enero del año bisiexto 2004. No fue un alarde. Lector/a entiendes que la inteligencia es una argucia que tiene prisa, en estas líneas puedes encontrar la memoria episódica que registra los sucesos fechados, es el tiempo quien ilumina los hechos y los espacios, esa memoria posee atributos sensoriales o físicos particulares que siempre tienen referencias autobiográficas, es un egotismo narcisista narrativo con expresiones como prolongación del propio yo personal; una tendencia a la introspección y la ambigüedad como constante; un cierto costumbrismo del coloquialismo campechano en la urbe porteña y eso que a pesar de todo persiste un distanciamiento como táctica dilatoria, además de la presencia de un formulismo erótico y otros endemismos que recuperan el momento antes que el paso del tiempo deforme erosionando el valor emotivo y los convierta en basura mental en un geriátrico. El pasado en tiempo presente. En cuanto al estilo de escribir seguiré la norma flaubertiana: la perfección del estilo consiste en no tenerlo. El estilo es como el agua, es mejor cuanto menos sabe.
Es también el diario de una obsesión. (Del lat. obsessio, -onis, asedio). 1. f. Perturbación anímica producida por una idea fija. 2. f. Idea que con tenaz persistencia asalta la mente. Rememorar los días como una sucesión de presentes sin admitir cancelaciones ni oportunidades perdidas con la vocación duradera de la alternancia de cuerpos y ciudades. Las palabras me envuelven como el viento y se arremolinan en la memoria. Meter en el mismo saco a la amante infiel, a una ciudad, su olor, su gente, sus gatos tal es el propósito de esta novela o relato pero que digo si Baires no es Roma, aquí lo que pudes ver son jaurías matutinas de chuchos de todas razas unidos a la cintura del paseaperros, el dobermann pasea junto al caniche asqueroso relameconchas, lo que estraña es que el grande no se coma al chico, por lo menos las pulgas del pasto del parque se socializan, digo chuchos porque son individuos de la raza canina que perdieron su dignidad, son esclavos de la cinta que los ata, da pena su condición.

Lo peligroso de estar en la montaña es dejar
de percibir que se está en la montaña.
Mario Sampaolesi


Si atendemos a la posición del narrador: desde dónde y cómo contar, diremos que entra y sale porque es parte.Todos somos elaboradores o procesadores de información (Johnson-Laird, 1980) y siempre que encontramos nueva información se supone que se guarda en la memoria y deja alguna huella del proceso de comprensión. Esta huella de memoria es la base del recuerdo. (Rumelhart, 1984). Según el behaviorismo la codificación del recuerdo es el proceso en el cual se prepara la información para que se guarde; durante la codificación se traduce el material como imágenes, sonidos, experiencias, acontecimientos o ideas significativas en el cerebro. Luego se produce el almacenamiento de la información, es cuando los datos que estamos registrando se ordenan en la psique. La fase clave es la evocación o recuperación, proceso por el cual recuperamos la información y la transmitimos. La realidad es un collage y entre la causalidad de seres y objetos se desentraña el cambio psíquico que sufren los protagonistas a lo largo de su relación. Los recuerdos acuden por si solos al relato. E insisten. Se interroga a los personajes y dicen. Pero también se propone una manera de ver el mundo, una elección del registro expresivo con la imitación de las formas de hablar de la gente.
Explicaros "Che muchachos.....algún día lo entenderéis porqué se fue del barrio / la p... de Valeria se nos ha ido para siempre“.
Weilheim in Oberbayern 2005.