jueves, febrero 16, 2006

Cap. 8 UN 12 FEBRERO 2004

Abra la luz la niebla a tus engaños,
antes que el lazo rompa el tiempo y muerto
sea el fuego del tardo hielo mío.
Fdo. de Herrera


Acabo de pasar una noche enloquecida con Coltrane de sedante, los mismos errores que se repiten. Te necesitaba como necesito a Schubert, para acariciarte, para verte dormir, ¿dónde está ella? necesito una amante continua, ¿porqué la traición, la derrota?. Decía Pavese que "No nos matamos por amor a una mujer. Nos matamos porque un amor, cualquier amor, nos revela en nuestra desnudez, miseria, nada". No me dejaré doblegar por tu recuerdo "Cuanto más determinado y preciso el dolor, más se debate el instinto de la vida, y cae la idea del suicidio" (id) remarca el italiano.
¿Pero qué me basta con vivir? según leí no sé donde, resulta que lo que me salva es porque soy un opsemath, palabreja inglesa que procede del griego (del griego opse, "tarde", y manthanein, "aprender)—de uso en el inglés desde el s. XVII—es el conocimiento que se adquiere tarde en la vida, como ese "Smoke gets in your eyes", de Jerome Kern, que localicé interpretado por el Cuarteto de Saxofones de Santiago de Cuba en una mañana por internet. Conecto por un lado la 89.9 FM. NY. WKCR y me entero que John Coltrane (17 julio1967) muere el mismo día que Billie Holiday, ella fallece el 17 julio 1959, ocho años más tarde (que casualidad) y casi simultáneamente gugleando escucho por primera vez la voz enérgica de Martin Luther King en su discurso Washington, DC. del 28 de agosto de 1963 : " Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad. " en la siguiente búsqueda en Google me topo con el poema Funeral Blues de W.H. Auden aquél que dice:

Silenciad los pianos, y al compás de amortiguados tambores,
sacad afuera el féretro, y dejad que entren los amigos
..................................................................................................
...................................................................................................
Pensé que el amor duraría para siempre. Estaba equivocado.
No quiero estrellas ahora. Haced negra la noche.
Retiradme la luna, oscureced el sol.
Vaciad los océanos y talad los bosques,
porque ahora nada podría hacerme ningún bien.


tres elementos relacionados a la azar en una misma sesión ante el ordenador. Así es el azar va y viene.
Dejadme sólo con la voz desgarradora de Billie cuando arrastra las sílabas en "Don't Explain" y el humo de mi cigarro. Apenas me queda la mirada cálida de mi perra Luna dormitando en mis pies mientras chusmeo en el ordenador; a ella la quise como mandan los cánones con lujuria y pasión. ¿Porqué esta fría desolación humedece mis huesos?. He vaciado las alforjas de mi vida. Nada pasa sin una razón. ¿Cúal fue tu desvarío?. Sí, seguiré viviendo.
"Lo que se encuentra al comienzo histórico de las cosas, no es la identidad aún preservada de su origen – es la discordia de las otras cosas, es el disparate" (M. Foucault). Sí te lo llevaste todo y ya no sirven razones, entonces entiende el aferrarme a mi versión de la historia, Saber es considerar que ya se está instruido en una facultad. En definitiva es el resultado de un juicio. Conocer es averiguar por el ejercicio de las facultades. Sólo es una terca historia de aquellos días. Trás cada gesto cotidiano no soy más que yo, el mismo que te amaba. Nacemos para encontrarnos, la vida es el arte del encuentro canta F.Cabral y amante es: "Lo que nos apasiona". Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir. Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido. Durar es tener miedo a vivir, es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana.

AL ABRIR MI CAJA

Elle a la couleur de mes yeux.
Paul Éluard


Cuando alces la tapa escucha mi música reconoce la punzada el vértigo en el estómago, la guerra a la costumbre. En el fondo una foto yo clavado, reclavado por vos, en la alcoba de la luna una furia de impaciencia. De adivinaciones construyo tu rostro fundo un pueblo en tu dulzura pechos como magnolias abiertas
dibujante de tus contornos te nombro para que vengas, te requiebro a paso de tango te cimbreas como el mimbre. En el reverso dos nombres: el tuyo y el mío,
caja de pinturas caja romana cajita de fósforos caja de Pandora.

MICHAY

Los Tehuelches mencionan a menudo la flor del calafate o michay , una de estas leyendas cuenta:
"Hace mucho, muchísimo tiempo, las plantas aún no tenían flores. En ese entonces vivía en el sur una bella niña Tehuelche, llamada Kospi, de suaves cabellos y dulces ojos negros.
Una tarde de tormenta, cuando el fulgor del relámpago iluminaba todos los rincones de la tierra, Karut (el trueno), la contempló asomada a la entrada del toldo de sus padres. La vió tan hermosa, que a pesar de que él era rústico, tosco y bruto, se enamoró locamente de ella. Ante el temor de que la linda niña lo rechazara, la raptó y huyó lejos, retumbando sobre el cielo, hasta desaparecer de la vista de los aterrados padres de la chica.
Al llegar a la alta y nevada cordillera, la escondió en el fondo de un glaciar. Encerrada allí, fue tanto el dolor y la pena que sintió, que de a poco fue enfriándose hasta que se convirtió en un témpano de hielo, fundiéndose con el resto del glaciar. Tiempo después, Karut quiso visitarla y al comprobar su desaparición, se enfureció terriblemente lanzando bramidos de desesperación.
Tanto ruido rodó hasta el Océano y atrajo muchas nubes que empezaron a llover sobre el glaciar hasta derretirlo completamente. Así Kospi se transformó en agua y corrió de prisa montaña abajo en torrente impetuoso. Luego se deslizó por los verdes valles y empapó la tierra. Al llegar la Primavera, su corazón sintió ansias de ver la luz, de sentir la cálida carcia del viento y extasiarse contemplando el cielo estrellado por las noches.
Trepó despacio por la raíz y tallos de las plantas, entre ellas la del calafate y asomando su preciosa cabecita en las puntas de sus ramas, bajo la forma de coloridos pétalos amarillos. Así nació la flor del calafate y todas las demás flores que habitan en la Patagonia.

Volveré porque el michay
ha ennegrecido mi boca,
y el que a probado su fruto,
ya se sabe que retorna.


Dicen todos que el que come la fruta del Calafate no se va más de la Patagonia. Si es extranjero y anda solo, se casa y se queda para toda la vida. Los primeros que vinieron se juntaron con las paisanas y tuvieron hijos y se murieron en la Patagonia. El que se va vuelve. Será porque la fruta es medio negra y violeta como el color oscuro de las paisanas que tienen este poder para el hombre que la come.

"La vida se compone de pequeñas islas de éxtasis en un océano de tedio, y después de los treinta años rara vez se avista tierra. Como mucho, erramos de un banco de arena muy deteriorado a otro, y éste nos resulta pronto familiar en cada uno de los granos de arena que vemos".
Rhinehart, L., El hombre de los dados.

Volví a Madrid después de nuestro periplo por Tierra de Fuego, llevaba el veneno en las venas de aquellos parajes infinitos como mares (todavia lo tengo), de los glaciares de Usuhaia que sobrevolamos en avioneta y de tus ojos perdidos por glaciares, islas y estrechos, te prometí que volvería en un mes, Juancito vos te la bancas, nunca perdés las esperanzas, claro que te la bancas.... y retorné un 12 de marzo a su puerta de Newbery fiel a mi palabra. Salté la cerca.
Esa expresión "saltar la cerca" es muy común en el interior del Brasil, alude a un hombre o a una mujer mezclados en una aventura amorosa. Viene a decir que para seducir y poseer a la mujer que amas es necesario desearla como un garañón encerrado en la cerca, y si ella no la salta antes -las mujeres suelen hacerlo por esas latitudes- te cabe a tí saltarla, arruinarte por ella, sufrir coces por ella, darte cabezazos en la pared por ella. Y yo la salté por ti Valeria, el charco lo salté 6 veces en un año y talé el árbol de la suerte, yo sólo quería adueñarme del tiempo.
De las derrotas nadie está a salvo. Con aquella remera rosa de escote impúdico me recibiste en mi segundo viaje a Baires queriéndome decir: Pasa, ríe, disfruta, sueña, goza, ama, llora, sufre, siente, vive y vete. Soy siempre proclive a sacralizar el instante por eso recuerdo y recuerdo con piel de gallina.
Nada más desembarcar en su casa con solo un beso en la mejilla de recibimiento, sin ducharme ni nada nos fuimos en furgoneta con nuestros amigos uruguayos hacia Montevideo. Nos dejaron solos para que nos acercásemos a Punta del Este....lo tenía todo, el mar Atlántico batía delante a nuestros píes, tu melena ondeaba al viento, estabas bella realmente, fotografíe a una diosa con el sol de la tarde.
Luego al atardecer tumbados en la playa Mansa me dijiste que no eras mujer de nadie que no durabas ni pertenecias a nadie, mientras reposaba mi cabeza en tu panza, yo solo miraba el cielo oscuro, que más me daba lo que me dijeses, ibas a ser mía, lo ansiaba.
En aquella noche te hice mía en Montevideo, el 12 de febrero 2004. Volvímos en el último autobús a Montevideo, en el barrio del Cerro nos dejaron la cama de matrimonio de la casa, no me lo podía creer nuestros amigos lo habían preparado, Esta es mi noche, se han alineado los planetas, después de 2 meses vas a ser mía, nos acostamos cansados y pasé mi brazo por su cintura, rodeé su cuerpo ante tu asombro de niña, te levanté la lazada de tu corpiño violeta descubriendo tus senos y besé tus pechos desordenados, me rogaste que no te penetrase todavía, te conteste que como tu quisieras lo haríamos, te soliviante el vientre con un beso, daba igual tenía el calor de tu cuerpo desnudo y en mis labios tu sabor. Probé tu galletita con toda devoción.
Cuando regresamos a Baires nada más llegar a tu casa te entregaste en tu cuarto, te desnudé por entero venciendo tu timidez, el gusto por el tacto, te quemé con mis yemas, eras compacta, tu cuerpo era macizo, cuerpo de escultura, te hice mía en tu camastro antiguo con la ventana abierta por el calor y la música de Maria Carey sonando y me di cuenta lo que podía sacar de ti, de que todas las noches eras insaciable hasta decir basta, a las 4 de la mañana nos dio el relente frío de la madrugada y desnudos nos tapamos con el cobertor morado que vino de España. Te había recorrido todo el cuerpo de besos, mi lengua te había acariciado con ternura concienzudamente hasta hacerte estallar, te diste cuenta que eras multiorgásmica.